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jueves, 7 de octubre de 2010
martes, 5 de octubre de 2010
AUTOBUSES URBANOS
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Me gustaba coger el circular para echar la siesta. Aquella buhardilla de la calle Olmo siempre estaba helada y yo prefería salir pronto a pasear, buscar un periódico usado en el parque, sentarme debajo del tilo donde aún calentaba el sol un rato, y esperar. Era aburrirse plácidamente como se aburre el insecto, y escala, y baja y desaparece y pelea en torno a la misma piedra. Era dejar pasar el tiempo sólo para que pase, sin más futuro que intentar conseguir algo para la cena. Y respirar. ¿Cuánto hacía que nos conocíamos? no sé, ¿cinco, seis años? y ahí estábamos otra vez sentados uno frente a otro en el bar de siempre, yo hablándote de mi tristeza y tú jugando a comerte tu pedazo del pastel. Todo era inercia. Aunque a veces no, a veces tenías un plan, y lo contabas con tanto entusiasmo, con tanta vida, que entonces yo te creía, y gastábamos la paga en vino y me llevabas a bailar. Y reíamos como nunca, como sólo pueden reír los pobres, los condenados. Porque ese quinto piso tendría siempre la ventana rota, y el dolor de huesos y el café recalentado. Y esperaría cada día otro billete más para matar la tarde. Aunque sabía que no era necesario dar tantas vueltas para bajarse otra vez en la parada equivocada.
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Me gustaba coger el circular para echar la siesta. Aquella buhardilla de la calle Olmo siempre estaba helada y yo prefería salir pronto a pasear, buscar un periódico usado en el parque, sentarme debajo del tilo donde aún calentaba el sol un rato, y esperar. Era aburrirse plácidamente como se aburre el insecto, y escala, y baja y desaparece y pelea en torno a la misma piedra. Era dejar pasar el tiempo sólo para que pase, sin más futuro que intentar conseguir algo para la cena. Y respirar. ¿Cuánto hacía que nos conocíamos? no sé, ¿cinco, seis años? y ahí estábamos otra vez sentados uno frente a otro en el bar de siempre, yo hablándote de mi tristeza y tú jugando a comerte tu pedazo del pastel. Todo era inercia. Aunque a veces no, a veces tenías un plan, y lo contabas con tanto entusiasmo, con tanta vida, que entonces yo te creía, y gastábamos la paga en vino y me llevabas a bailar. Y reíamos como nunca, como sólo pueden reír los pobres, los condenados. Porque ese quinto piso tendría siempre la ventana rota, y el dolor de huesos y el café recalentado. Y esperaría cada día otro billete más para matar la tarde. Aunque sabía que no era necesario dar tantas vueltas para bajarse otra vez en la parada equivocada.
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domingo, 3 de octubre de 2010
MICK KELLY
miércoles, 29 de septiembre de 2010
LA SOLE

El lunes fuí a la Sala Triángulo a ver a La Sole. Apareció envuelta en una melodía japonesa. Ninja con bata de guatiné roja saliendo de una caja, ¿pero quién es el enemigo? Esta mujer está decidida a pelearse con la vida y durante una hora nos mostró su alma guerrera. La Sole no se rinde. Y sueña.
Y nos emociona a todos con su humor, su inocencia, su belleza, su coraje y su arte rabioso.
ENHORABUENA TERE (Y MALTRAGO TEATRO) Y MIL GRACIAS POR REGALARNOS ESTA NOCHE MARAVILLOSA
Aquí os dejo el link del blog de La Sole: http://www.lasolecontenta.blogspot.com/
martes, 28 de septiembre de 2010
HOY ME ENCUENTRO EN UN PERIÓDICO, MI VENTANAL ABIERTO
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Llegado a este punto, veo la sombra del fin avanzar sobre estas líneas. Adoro la continuidad, pero ella no me quiere a mí. Debo acabar y, por tanto, trazar el sentido que le doy a mi mundo, o al mundo de este artículo, y digo, así a bote pronto, que lo mejor será abrir los ojos y contemplar el desorden. Tac-tic. No se trata de un desorden que quepa comprender. Propongo que lo dejemos entrar porque es la verdad. Propongo un ventanal abierto. Que entre el desorden en la continuidad.
Enrique Vila-Matas
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Llegado a este punto, veo la sombra del fin avanzar sobre estas líneas. Adoro la continuidad, pero ella no me quiere a mí. Debo acabar y, por tanto, trazar el sentido que le doy a mi mundo, o al mundo de este artículo, y digo, así a bote pronto, que lo mejor será abrir los ojos y contemplar el desorden. Tac-tic. No se trata de un desorden que quepa comprender. Propongo que lo dejemos entrar porque es la verdad. Propongo un ventanal abierto. Que entre el desorden en la continuidad.
Enrique Vila-Matas
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lunes, 15 de febrero de 2010
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